miércoles, 23 de agosto de 2017

Una herramienta infalible en el aula

El teatro va más allá de la representación de obras literarias. En este caso, cuando hablamos de teatro en las escuelas, nos referimos a la utilización de las técnicas de dramatización para otras asignaturas que no son la de Arte o la de Teatro en sí mismas. Se trata de utilizar la representación y las capacidades de expresión teatrales para trabajar contenidos como las Matemáticas, el Lenguaje, la Historia… ¿no sabes cómo hacerlo? Sigue leyendo y te daremos algunas respuestas.
Hacer del teatro un procedimiento transversal, que se aplique en las diversas materias, puede parecer difícil en un principio, pero es cuestión de asumirlo como una técnica pedagógica más. Complementando los libros de texto, las excursiones o los trabajos en grupo, las representaciones pueden convertirse en uno de los pilares de las clases. Los estudiantes asumen el rol de personajes históricos, de fórmulas matemáticas, de elementos químicos, de partes del cuerpo, de verbos… ¡El límite lo pone vuestra imaginación!
De esta forma, los niños asimilan mejor los conocimientos, ya que por un momento representan algún elemento clave en la materia, lo que requieren que se pongan en su papel y entiendan su funcionamiento. Además, toda la actividad se lleva a cabo con una metodología divertida y amena, en la que las risas y los buenos momentos están asegurados. Se trata, sin duda, de una estupenda manera de fomentar la participación activa de los niños y profesores, ofreciendo una alternativa de trabajo que debería incluirse como base en el día a día de las escuelas, dejando atrás su papel de actividad extraescolar de menor importancia.
¿Qué ventajas aporta el teatro?
Tanto la aplicación del teatro a otras materias como la asignatura de Teatro en sí misma, ofrecen un gran número de ventajas a los estudiantes que nos hacen plantearnos la importancia de estas prácticas. Entre ellas, destacan:
  • Potencia las relaciones personales con sus compañeros y con los adultos, favoreciendo la formación integral del niño como ser social.
  • Permite desarrollar las diferentes formas de expresión, desde el lenguaje hasta el movimiento corporal o la música. Además, se estimula el placer por la lectura y la expresión oral, perfeccionando la habilidad comunicativa de los más pequeños.
  • Al perder el miedo a hablar en público, el teatro fomenta la confianza en uno mismo y aporta una mayor autonomía personal, ayudando a los más tímidos a superar sus miedos. Además, mediante la adopción de diferentes roles y personajes, el teatro es la mejor herramienta para que el niño pueda mostrar sus sentimientos e ideas, y haga público especialmente aquello que le cuesta verbalizar.
  • Desarrolla la empatía, ya que enseña a los más pequeños a ponerse en el lugar de otras personas diferentes a ellos. Al ponerse en la piel de diversos personajes, los estudiantes pueden experimentar lo que se siente en situaciones que quizá no podrían haber vivenciado de otra forma.
Recopilador: Jherson Luis Soria Saavedra


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